Consejos: superar el bloqueo creativo
Cualquier persona que desarrolle actividades creativas se ha encontrado en algún momento de su vida con un temible enemigo: el bloqueo. Podemos llamarlo bloqueo creativo, o sequía, o falta de ideas o de inspiración. Hay quien lo llega a llamar “crisis musical”. Sea como sea, es una situación indeseada que puede desembocar en estrés y ansiedad, y cuando nos ocurre nos parece estar en un callejón sin salida. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Cómo sorteamos el obstáculo y seguimos creando? Hoy voy a contaros algunos de los recursos o métodos a los que yo he recurrido para intentar salir adelante cuando me ha ocurrido.
Sin entrar a valorar la originalidad o el talento, cuando nos sentimos creativos es sencillamente porque estamos satisfechos con el resultado del proceso creativo. Puede no ser original, o una demostración de talento, pero estamos contentos con ello. Por tanto, ese es el punto a partir del cual podemos comparar en cada momento nuestra situación como creadores. Habrá momentos en los que estaremos en la cumbre, produciendo resultados por encima de nuestra media de satisfacción, o con mayor ritmo manteniéndola. Pero habrá otros en los que todo sea desesperantemente lento, el resultado esté lejos de nuestros objetivos, o en el peor de los casos que no lleguemos a terminar o ni siquiera avanzar con nuestros proyectos. Estos últimos casos negativos son aquellos en los que podemos sentirnos bloqueados y no saber por dónde salir para subsanarlos. En mi corta experiencia como persona creativa me he topado con ellos varias veces, y algunas de las medidas que he tomado para intentar salir del mal trago han funcionado, por lo que voy a compartirlas con todos porque pueden ser de utilidad.
Supongamos que estamos en un momento en el que todo lo que tocamos o componemos nos suena igual, “a lo de siempre”. Todos tendemos a desarrollar un estilo personal y característico, y es probable que nuestros temas se parezcan entre sí, porque llevan nuestro sello de identidad. Pueden ser sonidos, estructuras o recursos. Pero, ¿y si llega un momento en el que creemos que nuestra “fórmula” o estilo están agotándose? Tal vez sea el momento de probar cosas nuevas.
Habrá quien tenga la posibilidad de estudiar o practicar algo nuevo, desde recursos para un instrumento que ya toquemos hasta empezar con un instrumento de cero. Cambiar de sistema es algo sorprendente en este aspecto. Para un teclista, aprender algo de guitarra le va a dar una perspectiva nueva y diferente, y viceversa. Este simple cambio de herramienta puede salvarnos la vida por el simple hecho de obligarnos a cambiar el chip. Incluso desempolvar la típica flauta que algunos habréis usado en los años mozos de colegio puede dar un soplo de aire fresco, así que no subestiméis nada que tengáis a mano.
Una variación del cambio de instrumento es el utilizar software nuevo, especialmente efectos e instrumentos virtuales. Hoy en día el abanico de posibilidades que nos brindan los instrumentos VST gratuitos es estúpidamente amplio, y si añadimos la posibilidad de aplicarles la enorme cantidad de efectos también gratuitos, nos topamos con un potencial tímbrico prácticamente ilimitado. ¿Que estamos aburridos de los mismos sonidos una y otra vez y no sabemos ya qué hacer con ellos? A por sonidos nuevos de los gratuitos. ¡Y ojo que los hay muy buenos! Bajando unos cuantos y probando uno tras otro podemos descubrir ese sonido que haga saltar la chispa y nos saque del hoyo. Hay que tener cuidado, porque probar instrumentos es adictivo.
La experimentación ha sido siempre un recurso interesante. Puede darnos resultados impresionantes cuando menos lo esperemos, al igual que puede dejarnos un dolor de cabeza de cuidado si jugamos con ruidos o efectos demasiado tiempo. Aparte de sónicamente, podemos experimentar con estructuras, conceptos, orquestaciones, combinaciones extrañas… El componente aleatorio de la experimentación la hace peligrosa: nadie nos asegura que nos vaya a salir algo aprovechable aunque estemos 3 horas probando cosas. No obstante, suele ocurrir que una vez que damos con algo que nos agrade, suele parecernos no bueno, sino genial. ¿Merece la pena? Yo suelo juzgarlo días después, cuando no esté contaminado de la sesión de experimentación, y ahí ya decidir si guardar y desarrollar la idea o desterrarla para siempre. Pero en general, yo creo en el poder de lo experimental.
Un recurso que puede ayudarnos si no conseguimos componer y que además suele ser muy divertido es hacer versiones de temas de otros. Coge una canción de un grupo e intenta trasladarla a tu estilo. O destrózala por completo y reconstrúyela como más rabia te dé. Aparte del factor diversión, es muy probable que descubras nuevas progresiones de acordes, estructuras, transiciones, timbres, detalles de producción y mezcla… Y una variante que merece la pena probar es involucrar a más gente en la versión. Los diferentes puntos de vista e ideas se entremezclarán, dándole otro giro al tema y pudiendo favorecer a todos los participantes haciendo que aprendan algo nuevo.
Está claro que esto último no sólo es válido para las versiones: crear música original con más gente potencia aún más las posibilidades creativas de los que participen en el proceso. Si formas parte de algún grupo o conjunto, habrás experimentado esa química en cierto grado, pero a veces el problema del bloqueo surge en el propio grupo y puede venir bien mirar más allá. Podemos colaborar en algún tema de algún conocido que necesite unas voces o unas guitarras, por ejemplo, y sacar de la experiencia algunos conocimientos extra que alimenten nuestra inspiración. O podemos ir más allá y empezar a componer con otros algún tema de cero, viendo qué ideas van surgiendo de cada uno e intentando unirlo todo en piezas completas de música. Tanto dentro o fuera de una formación estable, la creación conjunta es un proceso sinérgico y enriquecedor, del que podemos servirnos para salir del pozo negro. Ah, y no olvidemos las sesiones de improvisación, de ellas pueden salir multitud de ideas que de otra forma quedarían enterradas en nuestro subconsciente.
Radicalmente opuesto es otro enfoque que funciona: exiliarnos. Un exilio forzoso del mundo de la creación puede dejar descansar a nuestras musas para que recobren las fuerzas. Si podemos permitírnoslo, dejar de componer durante unos días o un par de semanas hará que las ideas reposen y maduren en nuestra cabeza sin saberlo, y dejará que nuestra memoria se limpie de lo que no nos sirve. Además, si queremos potenciar la adquisicion de nuevas ideas podemos obligarnos a escuchar estilos de música que normalmente no consumimos. Desde escuchar cualquier radio de internet que suela poner música “rara” para nosotros hasta recurrir a las recomendaciones y préstamos personales de gente con gustos diferentes a los nuestros. Nunca subestimes un estilo de música, por desechable que te parezca, pues puedes tomar ideas de los temas y reciclarlas en tu provecho. Tampoco te quemes escuchando mucho algo que odies, que lo que pretendemos es contrarrestar una sequía creativa, no torturarnos y desquiciarnos más.
Obviamente, todos estos ejemplos serán válidos para algunos y no servirán para otros. Pero siempre está bien tener una referencia de cosas que parecen dar resultado, para no desesperarnos cuando lleguen las próximas épocas de vacas flacas en nuestra creatividad. Son todos los que están, pero ni mucho menos están todos los que son. ¿Qué os funciona a vosotros, lectores de Music Mindware? ¿Hay algún remedio que os cure la enfermedad de forma rápida y efectiva? ¿Algún recurso que queráis compartir con los demás? ¿Tal vez una historia que tenga que ver con el tema?
28 de Noviembre de 2008 a las 6:15 pm
Información Bitacoras.com…
Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….
28 de Noviembre de 2008 a las 1:03 am
Muy interesante el artículo, me gusta mucho porque se puede releer pensando en pintura, pensando en literatura… vamos, artmindware! Como pariente cercano de “experimentación”, me gustaría mencionar la técnica de lo absurdo. Asociaciones de ideas tontas, imágenes sin sentido, rizar el rizo del tópico, introducción de sorpresas inesperadas… lo que aconsejan en el brainstorming de que cualquier idea es buena…. viene a ser, al fin y al cabo, otra forma de evitar esos miedos y comidas de coco que coartan el proceso creativo.
28 de Noviembre de 2008 a las 5:49 pm
Yo soy bastante inexperto en composición. Hace no mucho que entré en un grupo como guitarrista y hasta ahora básicamente sólo hemos hecho jamming. La única canción que hemos versioneado en serio ha sido la homónima de Iron Maiden.
Pero sí que es enriquecedor andar improvisando. Se coge un ritmo clásico y sencillo, se toca durante 20 minutos y las ideas pueden ir surgiendo a medida que tocamos. Esto no sirve para hacer una composición compleja porque la tonalidad no va a cambiar, pero sí para coger ideas interesantes.
También es importante definir el estilo, porque nosotros todavía no tenemos ni idea de lo que vamos a tocar. Creo que tiene que ver con esto el hecho de que los gustos del bajista y míos no se parecen demasiado con los del otro guitarrista, y nos está retrasando mucho. Como tú dices, es importante definir un estilo para crear, si no andaremos muy perdidos.
Espero que en un tiempo pueda hablar de la composición siendo más experimentado en el tema, pero yo creo que lo nuestro podrá salir adelante con tranquilidad. Creo que intentaré componer aparte con el bajista (posiblemente el que más talento tenga de los tres) y llevar los temas, a ver qué opina el otro.
28 de Noviembre de 2008 a las 11:46 am
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28 de Noviembre de 2008 a las 12:00 pm
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28 de Noviembre de 2008 a las 12:30 am
Como maria dice, este artículo es aplicable a cualquier arte, o incluso a cualquier actividad creativa aunque no sea considerada artística, lo que la hace utilizable por casi cualquiera.
La técnica del absurdo que añades es muy buena, y la he utilizado alguna vez sin saberlo (unas veces el resultado era bueno, otras no tanto…), y el enfoque brainstorming para desinhibirse en la creación es otro consejo muy bueno, muchas gracias por compartirlo.
Mikel, bienvenido a Music MindWare. Como bien dices, es importante tener un estilo más o menos definido, y estando en un grupo tiene que haber como poco un entendimiento o un acuerdo. Espero que las cosas vayan bien y que consigáis poneros de acuerdo con esos temas que compongáis. ¡Suerte!